martes, enero 11, 2011

Día de sol

Pastora había salido a pasear. Le encantaba hacerlo desde aquel mismo instante en que su padre la susurró al oído que era el ser más lindo de la naturaleza al verla andando entre las flores. Habían transcurrido ya veinticinco años de aquello y se había marcado en su mente como lo más cerca que nunca estuvo de la felicidad.
- ¡Jodido viejo!. – exclamó con una sonrisa incontenible. - ¡Le quiero!
Sin dudarlo modificó su camino y puso rumbo a casa de su padre. Pensó en el beso que le daría al llegar.

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