lunes, enero 09, 2012

Lobos todos

Nunca me pude deshacer de su aroma. Me llegó a taladrar el cerebro aquel día revuelto de primavera en que hacíamos el amor entre margaritas y amapolas, al cobijo del aire puro, del tiempo lento, de sus piernas abiertas. Rezumaba ese intenso olor a café, emanando de su piel tostada. Pensé que habría lobos oliéndolo a kilómetros que acudirían raudos a saborearlo. Imaginé que les rogaría que no nos hicieran daño, que les dejaría olerla un rato. Su sinceridad les hipnotizaría, como lo hizo conmigo y con tantos otros, lobos todos.

6 comentarios:

  1. piel de lobo pero corazón de cordero! Manucha

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  2. Gracias Sarahe, y no sólo por tu comentario, tambien por tu ayuda con la inspiración.

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  3. ¡Qué ricos están los corderos Manucha!

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  4. Gracias Sandru! Bienvenida de nuevo por aquí!

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